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lunes, 27 de febrero de 2012

Testimonio de Alfredo de Jesús Viso sobre el papel de la Iglesia en Cuba

Testimonio de Alfredo de Jesús Viso sobre el papel de la Iglesia en Cuba

El expreso político Alfredo de Jesús Viso recomienda a la familia de Ernesto Borges, en una entrevista para Frente Común, que no dejen de insistir sobre el caso ante la Iglesia, en especial por la visita prevista del Papa a Cuba. Recomienda además que guarden todas las pruebas de las gestiones que han hecho y si es posible las envíen al exterior para divulgarlas. En declaraciones al colaborador de Cubaout en Frente Común ha manifestado, que la Iglesia debe dar una respuesta. En esta nota explica su experiecia cuando era preso político y el anterior Papa Juan Pablo II visitó Cuba. Aclara también que la Iglesia hoy no parece ser igual que entonces, el Papa no es aquel que sufrió el comunismo. Es triste, y se refleja en las declaraciones de María del Carmen sobre las gestiones ante la iglesia por la situación de Ernesto Borges en huelga de hambre.

Por Alfredo de Jesus Viso

Cuando estuve preso en la prision Kilo 7, entre 1995 y 1996, por una carta que le envie al entonces Papa Juan Pablo II, la cual interceptaron por un recluso chivato, que era el encargado de recoger las cartas y entregarla al oficial encargado del destacamento ( eso es el pabellon o galera ) , me privaron de recibir asistencia religiosa y me quitaron la Biblia, lo primero esta contemplado en el reglamento penitenciario como un “derecho” del recluso, a mi me lo quitaron, por el mero hecho de escribirle al Papa y explicarle las razones por las que estaba preso, y que creia injusto, NO COMETI NINGUNA INDISCIPLINA para que me quitaran la asistencia religiosa, que consiste en que te saquen a una oficina, espiada, solo 15 minutos cada dos meses a ver a un cura, que lo chantajeaban y lo hacian esperar un dia, para al final decirle que se fuera, que no podia ver al recluso. La Biblia igual, y a mi me prohibieron ambos “. derechos”.
Yo escribi una cara al entonces Nuncio Apostolico en Cuba Monseñor Stella, que mi mama fue personalmente a entregar a la Nunciatura Apostolica en La Habana, ¿ y sabes que?. El Nuncio me respondió, a través de mi mama, porque le pedí que si respodia lo hiciera a traves de mi mamá, ya que su carta a mi, a la cárcel, jamas me la entregarían.
Conservo esa carta, la tengo aqui en USA y otras mas de apoyo de la Iglesia, incluso desde el Vaticano a nombre del Santo Padre.
Bueno en esa carta el Monseñor Stella, me pide esté tranquilo, que mi situación se resolvería y así fue, al mes, me llamaron y continué recibiendo asistencia religiosa y me entragaron La Biblia.
No todos los testimonios son favorables a la Iglesia, el mio lo es, porque tengo el beneficio que me dió Dios a través de Juan Pablo II, de haberme liberado de la carcel, pues mi nombre estaba en la petición que El hizo al régimen. Mi conducta en la cárcel fue buena, pero jamás renuncié a mi manera de pensar. No confronté a los carceleros, mas bien les di de mis cosas buenas, sin dejar de pensar como pienso, eso me valiá hablarles con VOZ y ser “respetado”.
La Iglesia hoy no parece ser igual, en el Vaticano hay otro papa, que no es aquel que sufrio del comunismo y eso es triste, eso se refleja en esa grabacion que publicaste y que te agradezco infinitamente a ti y todos los buenos amigos que estamos empeñados en alcanzar este sueño para Cuba.
Quería haber puesto una nota así en esa información, no para mi reconocimiento, solo con la esperanza, sin hacer acusaciones infundadas, de dar testimonio de lo que era esa Iglesia en aquellos tiempos y que es hoy, segun el testimonio de muchos y muchos opositores.
Estoy claro que la Iglesia no debe ser un instrumento para nosotros luchar contra el regimen, pero si es criticable que no esté del lado de los oprimidos, al menos para consolarlos o tan siquiera apoyarlos con un ” VAMOS A TRATAR DE INTERCEDER”
Oro a Dios, a esa Virgensita de La Caridad del Cobre, que me escucharon en aquellos dias, que dieron fuerza a mi madre, para soportar mi encarcelamiento, para que ayuden y encaminen a quienes representan la Iglesia hoy en Cuba, a que apoyen a quienes estan reclamando esa libertad que Juan Pablo II, nos pidió a los cubanos cuando nos dijo:
“USTEDES TIENEN QUE SER PROTAGONISTAS DE SU PROPIA HISTORIA”
“NO TENGAN MIEDO”
El dia 3 cierra el ciclo del pago del telefono, les prometo llamar nuevamente a esta señora, Maria del Carmen Avila, es como dices, una mujer muy valiente.En Cuba las que están sacando la cara son LAS MUJERES, están haciendo lo que nosotros no fuimos capaces de hacer, yo me quedo asombrado, con qué valor esa mujer habló, claro , certero todo cuanto dijo. Sin contactarla previamente. Mi amiga, cuando yo veo cosas así, ratifico que el fin de aquello esta cerca.
Yo tengo pensado hace dias llamar a la Iglesia a Cuba, pero temo perder el tiempo, también el tiempo ha pasado, pero el Cardenal Ortega debe recordarme, mi mama tenia las puertas abiertas alli y fue muy bien atendida por Sor Victoria, comunicación con el Cardenal Jaime Ortega, asi era igual en la Nunciatura Apostolica con Sor Maria Fe, cuando sali de la cárcel fui a conocerlas a ambas y darle las gracias, fui a la Nunciatura Apostolica y aunque no pude ver al Nuncio Biannamino Stella, si atraves de Sor Maria Fe, le di las gracias. Pude ver al cardenal Ortega y estrechar su mano, despedirme de El, como lo hice con Mons Adolfo Arzobispo de Camagüey que ya murió, de quien tengo una historia muy conmovedora y triste. Siempre me dijo que estaba muy ocupado, pero que para mi siempre habia una endijita, para recibirme, asi lo hice y fui a despedirme de El, antes de salir al exilio. Fui con mi mama, que me acompañó como acompañó Maria a su Hijo hasta la Cruz, mi madre lo hizo siempre y lo continua haciendo hoy. Lloré al despedirme, porque no quería vivir fuera de Cuba, El me animó, me recordó que la iglesia conservaba todos los trabajos, cartas y postales que artesanalmente y a escondidas hacía en la prision, para un día mostralas en un museo, abrió una gaveta de su escritorio y tomoóun crucifijo con la imagen de Jesus, y me dijo: TOMA ESTO, LLEVATE Y ME LO TRAES CUANDO CUBA SEA LIBRE Y PUEDAS RETORNAR. El ya murió, le escribi desde acá, varias veces, y no poder entregarle en sus manos, el crucifijo que con tanto amor me dió.
Son historias tristes. Que se llevan muy dentro, de una Iglesia que sí me ayudó mucho, muchísimo y que hoy me entristece, escuchar la opinion de Biscet de Antunez, de esta Sra que habló para nosotros.
Yo te prometo, escribir historias así, que viví y me marcaron, en aquellos tiempo de la prisión politica.
Alfredo de Jesus Viso

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